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sábado, 26 de mayo de 2012

Un pequeñísimo descanso


Hola amigos. Tengo que deciros que mi pequeño cuaderno de cuentos, va a tomarse un descanso de dos o tres semanas; porque su dueña tiene que prepararse para los exámenes de la Escuela de Idiomas. 




Mi cuaderno de cuentos

lunes, 21 de mayo de 2012

El payaso que quería ser astronauta


        Existe un lugar donde todos los sueños se hacen realidad, donde todo puede pasar y donde las risas no paran de sonar. Ese lugar es el Circo Mágico del señor Gaspar donde encontrarás tigres, elefantes, trapecistas, domadores de leones, magos que pueden volar y, por supuesto, a los mejores payasos del mundo. Todos los que trabajan en este circo son muy felices, ya que hacen lo que más les gusta: hacen sonreír a todos los niños del mundo. Porque os voy a contar un secreto: la sonrisa de un niño es la magia más poderosa que existe, puede incluso curar heridas.
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Hace muchos años, en este mágico lugar, cuando no solo niños creían en la magia, nació un payaso muy especial. Sus padres le pusieron de nombre Risueño y todos estaban convencidos de que se convertiría en uno de lo mejores payasos del mundo.

Los años pasaron y Risueño creció convirtiéndose en un niño amable, valiente y soñador. Y esa cualidad, soñador, era precisamente lo que tenía muy preocupados a sus padres. Al perecer, a Risueño no le gustaba mucho ser payaso. Risueño participaba en la función con sus padres; pero siempre parecía estar pensando en otra cosa y apenas conseguía hacer que los niños sonrieran. Porque lo que en realidad le gustaba al pequeño payaso era mirar la luna. La miraba cada noche, incluso a veces se quedaba toda la noche despierto observándola.

jueves, 10 de mayo de 2012

La princesa de los animales



Dicen los más ancianos del lugar que hace mucho tiempo, en lo más alto de la montaña de las mariposas, se alzaba un hermoso castillo de cristal rosado. En él vivían el rey Álvaro (un poderoso guerrero que había luchado contra brujas y dragones) y su esposa la reina Inma (la cual tenía un precioso cabello largo de color negro en el que las mariposas se posaban para adornarlo). Y con ellos vivía la preciosa hija de los reyes: la princesa Marta. La princesa Marta tenía un don espectacular: podía hablar con todos los animales del bosque, desde los más pequeños como los ratones, hasta con los más grandes como el elefante clarinete; pero su mascota favorita era Mimosa. Una linda gata de color rosa algo caprichosa; pero muy cariñosa y quería muchísimo a la princesa.

Una noche, la princesa Marta estaba mirando las estrellas desde su ventana, intentando contar todas las estrellas fugaces que caían del cielo. Cuando, de repente, oyó un ruido entre los arbustos que había debajo de su ventana. Como la princesa Marta era muy valiente, no se lo pensó dos veces y bajó las escaleras corriendo. La gata Mimosa intentaba detenerla tirando de los lazos de su albornoz.

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–Déjalo ya, Mimosa, o esconderé todos tus juguetes dijo la princesa con gesto de enfado.

martes, 1 de mayo de 2012

La princesa bailarina




Hace mucho, mucho tiempo hubo un reino. Era un reino muy, muy bello y se llamaba Armonía. En el reino de Armonía siempre sonaba la música y todos sus habitantes sabían cantar, tocar un instrumento e incluso bailar. La mejor bailarina del reino de Armonía, era sin duda la princesa María. Era la muchacha más bella del reino. Todo el mundo decía que bailaba como los ángeles y debía de ser verdad porque cada año, cuando la princesa María salía a bailar en el recital de primavera, todos los súbditos del reino se quedaban embelesados contemplando su danza. Por eso, muchos empezaron a llamar a la princesa María “la princesa bailarina”.
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Los habitantes de Armonía se esforzaban para que todo estuviera perfecto. Todo el mundo ayudaba; hombres y mujeres de todo el reino limpiaban las calles y montaban el escenario. Mientras, los animalitos del bosque y las hadas de la sinfonía; decoraban las calles con guirnaldas y flores de muchos colores. Todos estaban muy ocupados, sobre todo la princesa María, que ensayaba durante todo el día delante de su madre, la reina Rafi, para que su baile saliera lo mejor posible. A la princesa María le encantaba bailar. Era lo que mas le gustaba hacer desde que aprendió a andar. Por lo que estaba muy contenta de poder hacerlo delante de todo el reino.