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sábado, 28 de julio de 2012

Peter y el gran mago (la historia de un amigo imaginario)


Un nuevo día comienza en la gran mansión. La gente no para de entrar y salir, sacando cajas del camión de la mudanza y llevándolas de un lado para otro. Los pasos de los empleados retumban por todas partes y a cada rato se escucha un vaso de cristal o una lámpara cayendo al suelo, rompiéndose en mil pedazos.

Lumic refunfuña nervioso dentro de su baúl de madera antigua. No puede parar de moverse de un lado para otro, se vuelve hacía la izquierda, hacía la derecha, se enrolla las piernas alrededor del cuello y se encoge hasta el fondo; pero nada, no consigue tranquilizarse.


miércoles, 18 de julio de 2012

La leyenda del puente de la amistad



Allá muy lejos, justo en el punto donde la imaginación y la verdad se vertían hacia nuestro mundo camufladas como cuentos de hadas, dos cumbres se alzaban. En cada una de ellas se erguía un reino: Uno era el Reino de las Rosas y el otro era el Reino de las Tréboles.

Los habitantes del Reino de las Rosas eran mayormente gentes de cabellos rubios, piel clara como la nata y sus ojos eran del color del océano. Eran muy intelectuales: les gustaban hacer algoritmos y otros cálculos matemáticos, la astronomía y cualquier cosa que tuviera que ver con las ciencias.

Los habitantes del Reino de los Tréboles eran, sin embargo, un poco diferentes a los del reino anterior. Eran gentes de pelo oscuro, piel morena y con ojos del color de la miel. También eran muy inteligentes y además tenían mucho talento para las artes escénicas. Les encantaban sobre todo bailar, cantar, tocar instrumentos y representar obras de teatro.

sábado, 7 de julio de 2012

La bruja presumida


Hace muchos años, en el valle de los elfos amarillos, una pequeña aldea se alzaba a los pies del río encantado. En esta aldea vivían muchos de los seres mágicos de los que alguna vez has oído hablar, tales como duendes, hadas, ninfas, gnomos, hechiceros, brujas e incluso fantasmas burlones. Todos sus habitantes eran muy buenos amigos y vivían en armonía: se respetaban los unos a los otros y se ayudaban cuando era necesario. Bueno, no todos, la bruja Clamidia apenas tenía amigos en la aldea y los pocos que decían serlo procuraban no verla muy a menudo. La razón de esto era que la bruja Clamidia se creía el ser mágico más hermoso del valle. ¡Y en verdad lo era! La bruja Clamidia era realmente hermosa. Tanto, que incluso las flores se escondían a su paso avergonzadas. Pero su alma, no lo era tanto como su apariencia.

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