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sábado, 1 de noviembre de 2014

Nada que temer

Todos los niños se asustan cuando Halloween llega.
Piensan que hay brujas, que existen los fantasmas,
o que un gran monstruo va a salir de debajo de sus camas.

Pero los mayores también somos muy miedicas.
El viento en las cañerías nos hace temblar,
pues imaginamos que serpientes, gusanos y arañas van a salir de cualquier lugar.


Cruzamos la calle cuando vemos  un gato negro,
no vaya a ser que algo malo pase antes de que llegue la noche y los pájaros callen.

Hacemos tantas cosas por miedo a lo que no podemos ver.
Miedo a lo desconocido o no conseguimos entender.

¿Y si no hubiera nada que temer?

¿Y si el ruido de esa cañería, es solo el eco de un te quiero en la lejanía?

¿Y si los fantasmas, no fueran fantasmas?

¿Y si fueran ángeles de la guarda?

Solo tienes que ver la luz en la oscuridad.

Que lo que no puedes entender, te da la oportunidad de aprender.
.
Aprender a usar la imaginación como cuando eras pequeño.
Cuando eras valiente y casi nada te daba miedo.

Entonces entenderás que no hay nada que temer:

Que esa sombra que has visto, es solo un ratón perdido.

Que dentro del armario no esta el hombre del saco,
solo un juguete olvidado que desea ser recordado.

Que esos golpes en la ventana, son hadas traviesas.
Solo quieren salir a jugar bajo las estrellas.

Y que esos vientos que mueven con fuerza los árboles,
son en realidad canciones de personas que quisimos y ya no están.
Canciones que nos animan a vivir la vida, pues a veces se va tan deprisa.

Así que deja de tener miedo,
saca la cabeza de debajo de la manta y enfréntate a "tus monstruos".
No solo están debajo de la cama. 





FIN

Rocío Cumplido González


3 comentarios:

Conchita dijo...

Me gusta
Es un poema muy optimista contra el miedo

Roro dijo...

Gracias Conchita por tu comentario!

Anónimo dijo...

Me gusta mucho este cuento y creo que me ayudó un poco también

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